¿Qué es una evaluación 360 grados?
Es una evaluación en la que una persona —normalmente una jefatura— recibe la opinión de varias fuentes sobre conductas concretas: su propia autoevaluación, su jefatura, sus pares y las personas que dirige. Su valor está en contrastar miradas: lo que una jefatura cree que hace y lo que perciben quienes trabajan con ella.
¿Para qué sirve y para qué no?
Sirve para el desarrollo: muestra a la persona qué conductas reconocen los demás y cuáles echan en falta, y ordena su plan de desarrollo. Es frágil para decidir aumentos, promociones o despidos: cuando la gente sabe que su respuesta tiene consecuencias económicas para un compañero, tiende a suavizarla o a usarla para otros fines.
¿Cuántas personas deben responder?
Las suficientes para proteger el anonimato. Una regla usada con frecuencia, y la que propone esta guía, es no mostrar por separado una fuente con menos de 3 respuestas: con dos pares, cada uno puede deducir lo que contestó el otro. Esas respuestas se suman al promedio de «otros» sin mostrarse aparte. La respuesta de la jefatura directa es identificable por definición, y conviene decirlo antes de aplicar.
¿Conviene hacer un 360 como primera evaluación?
Por lo general, no. Si la empresa todavía no tiene competencias descritas en conductas ni costumbre de dar retroalimentación, un 360 produce respuestas vagas o defensivas. Suele funcionar mejor después de uno o dos ciclos de evaluación con la jefatura directa.
¿Este cuestionario es una prueba validada?
No. Es un cuestionario original de conductas observables para ordenar una conversación de desarrollo. No tiene baremos, no permite comparar con otras empresas y no debe usarse para etiquetar a nadie. Si necesita un instrumento con propiedades psicométricas documentadas, pida al proveedor su manual técnico.
¿Qué dice la ley salvadoreña sobre una evaluación 360?
No hay una norma específica. Lo que sí aplica es la Ley para la Protección de Datos Personales (D.L. 144 de 2024) al tratamiento de las respuestas: informar la finalidad, pedir el consentimiento y no usar los datos para algo distinto de lo informado.