¿Cómo se hace una evaluación de desempeño que sirva para decidir?
En cuatro pasos y en este orden: definir qué se evalúa en cada cargo —objetivos medibles y competencias observables, no adjetivos—; construir el instrumento con una escala que describa cada nivel; calibrar a los evaluadores en una sesión conjunta para que un 4 signifique lo mismo en dos áreas distintas; y cerrar con una conversación de devolución que termine en acuerdos escritos. Lo que suele fallar no es el formulario sino los pasos tres y cuatro, que son los que convierten una nota en una decisión.
